Summer drinking at its best
Que mejor forma de celebrar el principio de verano que con una ( o dos ) dorada pinta de cerveza de grifo en un pub con terraza bañada por el sol? Te damos una selección de los mejores en Gran Bretaña.
Scrumptiously set in one of the prettiest villages in Devon, The Ship Inn, Noss Mayo garden sits surveying the town quay. The view takes in bobbing boats, hungrily circling seagulls and a gentle estuary bordered by forested hilltops. If you arrive by boat you can tie up outside. The food is excellent and the beers are well kept.
The medieval Pandora Inn dates back to the 13th century and perches in a prime spot overlooking romantic Restronguet Creek. Drinkers and diners can sit on the patio outside or further over the water on a floating pontoon. Tuck into fresh crab, watch boaters footle about on the creek and marinate yourself in real ale and historic charm.
This 16th-century treasure lying at the foot of the South Downs has a garden ripe with roses and other perfumed blooms. The views from Three Horseshoes stretch for miles over emerald fields and gentle hills and there are great local walks. On sunny days it's best to arrive early to grab a good spot.
The Bell tiene todo lo que uno puede soñar en un pub de pueblo: el interior está algo destartalado, es un poco oscuro y las cervezas, de la casa o comerciales, están siempre muy frías. Pero la estrella del pub en verano es la terraza en el jardín, que está junto al campo de criquet del pueblo. Detrás del pub hay un pequeño corral con animales de granja. Si tienes suerte, puede que hasta veas la tradicional danza Morris.
El encanto de este pub no se puede explicar y el de su terraza de verano, rodeada por amplias casas color marfil, tampoco. Eso sí, es de las mejores de Londres. En la terraza de The Windsor Castle, a la sombra del plátano, te sentirás a salvo del frenesí de Londres. El interior lo componen pequeñas salas victorianas. Se dice que los huesos de Thomas Paine están enterrados en el sótano desde que su hijo se los vendiera al dueño del pub para pagar la cuenta.
Alejado de todo, este pub junto al mar vale la pena por sus espectaculares vistas de la Isla de Skye. Llegar hasta allí también permite disfrutar de los paisajes locales porque o bien atraviesas el paso de ganado Beallach na Ba, o bien tomas la carretera de un solo sentido que recorre la costa hasta Shieldaig. Como no sólo de cerveza vive el hombre, en Applecross Inn sirven un pescado y marisco excelente. Prueba las ostras o la langosta acompñada de una pina y de las vistas de las montañas Cuillin Hills en la Isla de Skye. Para terminar, nada como un digestivo trago de whisky.
Nada de estrecheces, esta granja del siglo XVI tiene 40 acres de extensión. La Tarr Farm Inn está justo sobre Tarr Steps y el río Barle y decir que la terraza es fantástica es quedarse muy corto. Desde fuera de la posada podrás ver el Exmoor National Park, con sus valles, bosques, páramos y los famosos Tarr Steps.
Este verano no te pierdas King's Head , una posada de piedra, del siglo XVI, situada en un prado en cuesta cerca del río Nene. Los bebedores de cerveza disfrutarán con las rubias de la casa, como la King's Head Bitter. Siéntate bajo un sauce y déjate hipnotizar por las aguas del Nene. Si vienes en lancha, puedes amarrarla gratis.
La posada Inn at Whitewell es una cabaña de guardabosque de la época victoriana y su ubicación no podía ser más perfecta. Desde la terraza podrás ver el bosque Forest of Bowland, que se extiende más allá del horizonte, atravesado por las aguas plateadas del río River Hodder, que continua su camino por un valle lejano. Si puedes apartar la mirada de esta vista de postal, aprovecha para dar un paseo o pescar en el río. Si te sientes perezoso, bébete las vistas con un buen gin tonic en la mano
The Square and Compass es una muestra pura y dura de excentricidad británica en su grado más alto. Tiene su propio museo de fósiles y celebra desde festivales de tallar calabazas a talleres de escultura en piedra. Solía ser el pub de los picapedreros locales y todavía conserva una curiosa colección de piedras (que en ocasiones hacen las veces de sillas) en la soleada terraza. Una cuesta cubierta de hierba te llevará al pueblo y si sigues caminando, llegarás a orillas del mar. El pub es curioso, está rodeado de belleza y la sidra es casera