24 horas en Oxford, la ciudad más antigua de Inglaterra

Ni rincones de vanguardia, ni locales de lo más cool, ni tendencias pasajeras. La grandeza de Oxford no se mide por modas –y ni falta que le hace-, sino por su elegancia, su cultura y su encanto sin límites. Calles empedradas, pubs, librerías, museos y cómo no, presidiendo el resto, su flamante universidad, esa que hizo de esta ciudad inglesa un destino único.

Hay una máxima en este destino, cuando llegues a Oxford no comiences a buscar el campus de su famosa universidad, algo que sí, todos hemos hecho. Esta leyenda de la educación británica está formada por 36 facultades (todas ellas fundadas antes del S.XVI, ahí es nada), muy apegadas a la ciudad, por lo que no encontrarás un campus como tal, pero sí fascinantes edificios de característica arquitectura inglesa, tabernas estudiantiles (la más famosa es sin duda la Bear Inn (http://www.bearoxford.co.uk), del siglo XIII) y hasta el museo público más antiguo de Gran Bretaña, el museo Ashmolean, un buen escaparate de obras de arte y antigüedades que lleva en pie desde 1683 y que está ubicado en la calle Beaumont.

En una ciudad donde todo compite en belleza, puede que sea la calle de Hertford Bridge la más fotografiada de todas ellas, cuyo protagonista, su coqueto puente que une dos edificios enfrentados, es uno de los objetivos que más hashtags acumula en redes sociales como Instagram. Las leyendas que circulan en torno a él son de lo más variado, siendo la que cuenta que era el lugar donde los alumnos y alumnas de Hertford College tenían que separarse para entrar en sus respectivos dormitorios, lo que generaba tanta melancolía que acabó conociéndose como el Puente de los Suspiros, la más extendida de todas ellas.

 

En un escenario mucho más pragmático, todo el mundo recuerda cuando Albert Einstein dio una conferencia en Oxford en 1931, añadiendo además detalles a su archiconocida Teoría de la Relatividad. Un trocito de historia y un buen puñado de desconcertantes ecuaciones del principal genio del siglo XX recogidas para la posteridad en el Museo de la Historia de la Ciencia, otro de los rincones más interesantes de Oxford, y cuya visita, además, es gratis.

Y por si la ciudad no tuviera suficientes atractivos, que los tiene y de sobra, los más curiosos pueden seguir descubriendo el fabuloso legado histórico, arquitectónico y cultural del condado en uno de los mejores ejemplos de todo lo anterior: el palacio de Blenheim. Una espectacular muestra del esplendor del barroco inglés, fue también el lugar de nacimiento de Winston Churchill, por lo que la carga histórica que soportan sus lujosos muros es de sobra conocida. Construido en el siglo XVIII, se puede visitar a lo largo del año y no son pocos los eventos que se celebran en uno de los palacios más impresionantes de toda Inglaterra.

 

Dónde alojarse en Oxford

Una ciudad con tanta historia merece un alojamiento a la altura de las circunstancias, de ahí que una de las mejores opciones sea el hotel Old Parsonage (https://www.oldparsonage-hotel.co.uk), donde estuvo alojado Oscar Wilde (más concretamente en la habitación 26). Reformado y actualizado, este coqueto hotel cuyo edificio data del S.XVII se encuentra en el centro de la ciudad, y lo mejor del establecimiento es que aún se puede respirar cierto aire de decadencia intelectual entre sus estancias. Estamos en Oxford y esto es justo lo que queremos, claro. Queremos eso, y también poder disfrutar de una de las costumbres británicas por excelencia, el té de las 5 que en el Old Parsonage se sirve convenientemente en su patio amurallado. Todo un lujo, como pasear por la ciudad pedaleando montado en cualquiera de las bicicletas de aire ‘vintage’ que te presta el establecimiento.  

Habitaciones estilosas, un mobiliario de lujo y una ubicación excepcional son, entre otras muchas cosas, lo que ofrecen en The Head of the River. Esta especie de casas de comidas con habitaciones de lujo encarna a la perfección la atmosfera de la ciudad, de su glorioso pasado y de su prometedor futuro. Este coqueto hotel es también muy conocido por su cocina, sobre todo por su bebida, donde la cerveza –que va cambiando según la temporada- es la reina de la carta. Nada como disfrutar una con vistas, claro, al rio que lo gobierna. Un apunte: los desayunos, típicamente ‘british’, son memorables.

 

Dónde comer en Oxford

Puede que sea el menos convencional de todos los restaurantes de Oxford, pero es que puede que precisamente por esto sea una excelente opción donde disfrutar de la auténtica cocina británica en un entorno único. Estamos en Cherwell Boathouse, uno de los restaurantes con más encanto de la ciudad, capitaneado por el chef Nick Welford. Ubicado a la orilla del río, resulta particularmente bucólico en verano, cuando los estudiantes y los turistas alquilan los botes y salen a navegar, lo que se puede divisar desde casi cualquiera de las mesas del local. Los platos son abundantes y no resulta particularmente caro (no olvidemos que es una ciudad de estudiantes); se puede comer bien desde 15€ por plato.

 Y con un concepto muy 24x7, Vaults & Garden Café presenta un concepto ‘gastro’ adaptado, casi, a todos los paladares, donde sirven desde productos sin gluten hasta platos específicos para veganos. Su propuesta de ‘afternoon tea’ es sublime, sobre todo por la calidad de su bollería. Para redondear la experiencia gastronómica, todo se disfruta bajo unas espectaculares cúpulas abovedadas que hacen las delicias de cualquier amante del arte, la arquitectura y, en general, de todo lo bonito de la vida en Oxford.

Periodista y colaboradora habitual de medios como Lonely Planet, Dapper o la revista ¡Hola!, Lorena G. Díaz vive en Barcelona y recorre el mundo varias veces al año volando de un lado para otro y visitando los mejores destinos, hoteles y restaurantes. "Viajar como forma de vida y tener la suerte de contarlo" es su lema vital y profesional.