5 atracciones NO turísticas en Gales

Si las atracciones turísticas tradicionales no son lo tuyo y te gustaría incorporar un toque de originalidad y local a tus viajes ¡estás de suerte! Te hemos preparado una lista con lo más insólito de Gales, desde bóvedas subterráneas en las que se añeja el queso hasta lagunas con olas artificiales, Gales ofrece infinidad de oportunidades para aventuras al gusto de viajeros de cualquier tipo. Echa una ojeada a nuestras opciones favoritas.

Para los apasionados por la historia

Para una visita que le revelará el rico patrimonio minero de Gales, dirígete al Museo Nacional del Carbón de Big Pit y adéntrate hasta una profundidad de más de 90 metros, equipado con casco y linterna frontal, para ver cómo era la vida de los miles de mineros que trabajaban las vetas de carbón. Este museo del sur de Gales es parte del Paisaje Industrial de Blaenavon, un Sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Puedes pasar una hora recorriendo los oscuros túneles y apreciando la apasionante historia de este lugar, y cuando vuelvas a emerger a la superficie, ¡te espera un bocado de queso! El viejo pozo de la mina de Big Pit hace las veces de bodega en la que madura el queso de la fábrica Blaenavon Cheddar Company. El delicioso queso cheddar Pwll Mawr se madura en lo más profundo, donde la presión de la atmósfera y la temperatura son ideales. Puedes incluso comprar un trozo en la tienda de regalos para degustar en casa más tarde.

Para los amantes de la moda

¿Estás buscando algún atuendo que te haga destacar entre la multitud? Entonces, olvida las cadenas de tiendas y dirígete a las galerías comerciales victorianas de Cardiff, llenas de boutiques de moda independientes y escaparates llenos de originalidad, como Spillers Records, la tienda de discos más antigua del mundo. Pasa una tarde aprovisionándote de productos locales y hallazgos originales. ¡Incluso hay una tienda que no vende otra cosa que botones! Después, haz una pausa para degustar una taza de té acompañada de un tradicional «Welsh cake» recién hecho. Algo a tener en cuenta: en Cardiff hay más galerías victorianas que en cualquier otra ciudad de Gran Bretaña, así que asegúrate de dejar suficiente tiempo para poder verlas todas.

Para los que van en busca de aventuras

Tanto si eres meramente principiante como un profesional con experiencia, en Surf Snowdonia, en el sur de Gales, tienes garantizada la ola perfecta. Esta espectacular laguna costera de 300 metros, donde se generan olas perfectas formadas con solo pulsar un botón, es un paraíso hecho realidad para todo surfista. ¡Y lo mejor de todo es que no hay tiburones! Pero si prefieres que tus aventuras no sean a bordo de una tabla de surf, también tienes el lago Crash & Splash, perfecto para practicar bodyboarding y aguas tranquilas donde hacer surf de remo.

Para los que van en familia

Para disfrutar de una experiencia única, prueba Zip World – Bounce Below, una atracción con camas elásticas construida en una enorme red de cavernas situadas a muchos metros de profundidad. Conocido como el primer parque de aventuras subterráneo, en este lugar podrás jugar, deslizarte, rodar, saltar y rebotar de una red a otra en las entrañas de una caverna del tamaño de una catedral. Las tonalidades de la atmosférica iluminación contribuyen a crear una ambiente irreal a la vez que te permite apreciar la belleza y grandiosidad de la cueva, que hace casi 200 años funcionaba como una mina de pizarra.

Para los aficionados a la fotografía

Mansiones de tonalidades pastel, animadas plazas y cipreses meciéndose en el viento... todo lo que fotografíes en la pequeña población de estilo italiano de Portmeirion merecerá ser colgado en Instagram. Pasa un día deambulando por este pintoresco lugar, admirando sus casas de estilo mediterráneo y los pequeños negocios y tiendas familiares, y finalmente dirígete a visitar un de sus rincones más queridos y excéntricos: el cementerio de perros. Creado a finales del siglo XIX por una mujer de la zona que, según se dice, leía sermones a sus cuadrúpedos amigos, las lápidas de los canes que yacen en este cementerio, cuyos tributos abarcan ahora más de un siglo, se han conservado hasta nuestros días en el recóndito jardín arbolado de Gwyllt.