5 experiencias que Jane Austen no se perdería en Bath

«¡Oh! ¿Quién podría cansarse de Bath?», se preguntaba uno de los personajes de Jane Austen en La abadía de Northanger. Basta leer la novela para darse cuenta de que sería imposible aburrirse en esta ciudad, ni antes ni ahora. Aquí van cinco propuestas con encanto georgiano para conocer el lugar que inspiró a la escritora británica.

 

Vivir en Royal Crescent

Royal Crescent Bath
Foto de Seier Seier

Es uno de los lugares de Bath por donde a Jane Austen le gustaba pasear. Y no es de extrañar: está situado en la parte alta de la ciudad, las vistas son fantásticas y las ovejas pacen en la ladera como lo harían en plena campiña inglesa. Ahora quedan tres o cuatro, pero en el siglo XVIII había auténticos rebaños. Los colocaron expresamente, para limpiar de malezas el terreno de enfrente y para darle un toque pastoril a esta urbanización palladiana, media luna de residencias adosadas.

La escritora jamás se hubiera podido permitir un piso aquí, por mucho éxito que tuviese Pride and Prejudice. Alojarse en la obra más destacada de la arquitectura georgiana nunca ha sido barato: unas 5.000 libras le costó al duque de York cuando en 1796 se compró el bloque nº 16, que hoy es parte del Royal Crescent Hotel. La habitación más económica es a unas 300 libras la noche. Si el presupuesto se nos va, siempre podemos tomarnos un Afternoon Tea en su precioso jardín y hacernos una idea de cómo vivían en la época visitando la casa-museo de un vecino.

 

Pasear por Sydney Park

Prior Park Bath
Prior park en Bath, foto de Karen Roe

Es el parque que Jane Austen veía cuando se asomaba por la ventana de su casa, un elegante apartamento georgiano donde podemos alojarnos, en Sydney Place nº4.

Es el jardín más antiguo de la ciudad, abrió al público en 1795 y su fama llegaba hasta la capital: plantas exóticas, cascadas, reliquias de un castillo en ruinas, grutas escondidas ¡y hasta un laberinto! Medía unos ochocientos metros, y dicen que se tardaban seis horas en recorrerlo entero. Luces de colores, fuegos artificiales, conciertos, cenas de gala y desayunos públicos… Poco queda de toda aquella fastuosidad: un campo abierto a la imaginación para pasear, cinco hectáreas donde soñar hacia atrás. Lo que antes era un hotel, hoy es el Holburne Museum, dedicado a las artes decorativas, abierto todos los días y con entrada gratuita. El bar-restaurante del museo ganó un premio al mejor diseño, pero el Indulgence es otro café que ganó un premio aún más sabroso: el de Best local Cakes. Su tarta de café y nueces pilla a dos minutos de aquí, en Bathwick Street.

 

Una sesión de spa

Spa bath
Foto del Thermae Bath Spa

En los tiempos de Jane Austen, Bath era un referente en turismo de salud por sus fuentes termales. Lo curaban todo: desde un reumatismo a un retortijón, de un lumbago a una depresión. Sólo había que sumergirse en las piscinas del balneario y beber muchos vasos de agua caliente en el Pump Room, que hoy es un restaurante, de los más elegantes, levantado sobre unos baños que usaban ya los romanos. Las aguas medicinales todavía se pueden probar, aunque no es lo más recomendable de la carta para un lunch, la verdad: tienen más de cuarenta minerales, pero el buen sabor no figura entre ninguna de sus propiedades. ¡Pobre del enfermo que tuviera que tomarse al día litro y medio! Preferimos, como terapia, dos horas de relax en el Thermae Bath Spa, un moderno centro wellness que sigue atrayendo visitantes a la ciudad.

 

Irse de compras

Como buena lectora, a Jane Austen le hubiera fascinado la librería George Bayntum. Perderse entre miles y miles de libros antiguos… hasta dar en un anaquel con Mansfield Park, Lady Susan, Emma… 850 libras las novelas completas. En la segunda planta están las ofertas. Escondido, detrás de una puerta, uno de los pocos talleres de encuadernación victorianos que quedan en Inglaterra. Todo lo hacen a mano: las tapas, las guardas, las letras doradas. Y con tanta meticulosidad como cuando empezaron, en 1894. Se encuentran cerca de la estación de tren, pero Bath es tan pequeño que apenas hay diez minutos desde el centro a pie. La calle más comercial continúa siendo la misma que en el siglo XVIII: Milsom Street. Pero es en Walcon Street donde se concentran las tiendas de artesanos bohemias.

 

Noche de teatro, música y copas

Komedia Bath
Foto de VisitBath

El Theatre Royal es uno de los teatros más antiguos de Gran Bretaña. Lleva en el mismo sitio desde 1805 (aunque su historia se remonta a la era de los primeros Georges). Conociendo los gustos de Jane Austen, seguro que asistió a más de una función. El bar que los actores solían frecuentar entonces era el Garrick’s Head Pub, y lo siguen haciendo en la actualidad. Su chef estuvo trabajando antes en The Bath Priory, el único restaurante Estrella Michelin de la ciudad.

En el Komedia es posible cenar mientras se disfruta de espectáculos más desenfrenados: conciertos, cabarets y el humor de un Club de la Comedia inglés.

La noche se estira en Vino Vino, con un Plavec Mali de Croacia, o con un Chateau Musar del Líbano, o con un Albariño, o con… La carta de cócteles y espumosos no tiene fondo. Mejor dejarse aconsejar y pedir una tabla de jamón y quesos para picar.

 

 

MERITXELL-ANFITRITE ÁLVAREZ MONGAY @MeritxellAnfi
Reportera y cronista de viajes, escribe para medios especializados como Viajar, Condé Nast Traveler o el suplemento de viajes de El Mundo, entre otros. Colabora con revista culturales como Jot Down o Tinta Libre, y es experta en Community Management para empresas de contenido turístico y cultural.