8 experiencias foodies que no te puedes perder en Gran Bretaña

Wednesday 10 March 2021

Un viaje nunca está completo sin su parte gastronómica. Dicen que para conocer la realidad de un país, debemos mezclarnos con sus gentes y aprender de su cultura e historia alrededor de la mesa. ¿Cuáles son las experiencias foodie que deberías conocer en tu próximo viaje a Gran Bretaña?

 

Fish and Chips

Podríamos afirmar que se trata del plato por antonomasia del país. Muchos de hecho, lo consideran su plato nacional. De norte a sur y de este a oeste, se pueden encontrar miles de establecimientos donde sirven el tradicional fish and chips. La receta clásica, no se trata de otra cosa que de unas piezas de bacalao rebozado y frito, que se sirven junto a patatas fritas, recién hechas y aderezadas con sal y vinagre, todo ello envuelto en papel de periódico.

A partir de aquí, el plato ha evolucionado sobremanera y se puede comer, desde en un puesto de streetfood, hasta en un restaurante de tres estrellas Michelin, como es el caso del que prepara el chef Heston Blumenthal en su restaurante The Fat Duck en Bray, con rodaballo rebozado en una mezcla de harinas, miel, vodka y cerveza. Otros son de premio, como The Cod's Scallops en Wollanton (Nottingham), que se coronó como el mejor de toda Gran Bretaña en los National Fish & Chips Awards en 2020. Desde 1926 y pasando de generación en generación, en Colmans (South Shields), se sirve uno de los mejores fish and chips de todo el país. Para prepararlo, utilizan el pescado que llega fresco cada día desde el Atlántico que se cocina en una masa secreta, de la que nadie sabe la receta...

 

Fish and chips on a table overlooking St Paul's, London, England.

 

Afternoon Tea

Año 1840. Anna, la séptima condesa de Bedford introdujo una costumbre que iba a calar hondo en el imaginario británico. Hacia las 4 de la tarde se sintió hambrienta y pidió que le llevaran una bandeja con té, pan y mantequilla y tarta. Lo empezó a tomar como costumbre y fue invitando a amigos y conocidos a que se unieran a ella. Al tiempo, se convirtió en todo un evento social y las damas de la alta sociedad, se vestían de punta en blanco para practicar la hora del té, en la que se servían sándwiches de pepino y otros sabores, scones con mermeladas, bollería...

Hoy sigue siendo, para muchos, una práctica sagrada, solo que el despliegue no es el mismo. Pero sí que hay cientos de lugares donde sentirte como aquella condesa de antaño que sentó las bases de una de las costumbres más arraigadas en Gran Bretaña. Ninguna visita al país está completa sin sentarse ante una bandeja llena de pequeños placeres gastronómicos. Una de las experiencias más lujosas e inolvidables acerca del afternoon tea, se vive en Claridge's (Londres). En su impresionante vestíbulo Art Déco, los visitantes pueden disfrutar de exquisitos detalles como los tés seleccionados por Henrietta Lovell de Rare Tea Company, sándwiches de pepino orgánico o un deliciosos bocaditos de chocolate Valrhona, considerado como uno de los mejores del mundo.

Las opciones son infinitas por todo el país. Por ejemplo, ¿te imaginas tomar el té en el auténtico lugar donde se construyó el mítico Titanic? En Belfast se sirve el té en un espacio, la Suite Titanic, que cuenta con una réplica de la famosa escalera, recreada en la película de 1997. Un verdadero viaje en el tiempo amenizado por una banda de jazz. ¿Y si lo tomásemos a bordo de un tren? La compañía del Orient Express, Belmond, cuenta con el tren British Pullman, completamente restaurado en el estilo original de los años 20 y 30. Partiendo de la estación de Victoria, te embarcarás en un viaje de tres horas por la campiña británica, mientras sirven un completo afternoon tea en vajilla de porcelana.

Los hay además que en vez de servir el tradicional té con pastas o scones, lo convierten en un 'sparkling afternoon tea hour', como el que se ofrece en la bodega de Sussex, Bolney Wine Estate, donde el té se sustituye por una copa de espumoso rosé.

 

Afternoon Tea at Palé Hall, Gwynedd, Snowdonia, Wales

 

Full English Breakfast

Cuando imaginas un desayuno perfecto, ¿cómo lo haces? A muchos se nos viene a la cabeza una tostada de aguacate y huevo, un croissant crujiente, piezas de bollería, mermelada, zumo de naranja recién exprimido, un café humeante... En los países mediterráneos ese suele ser el comienzo del día, pero ¿qué hay de los desayunos en Gran Bretaña?

Los ingleses se toman al pie de la letra aquello que reza que 'el desayuno ha de ser la comida más importante del día' y hace ya años que popularizaron su singular forma de desayunar, el full english breakfast. Salchichas, huevos, bacon, tostadas, baked beans, champiñones, patatas, tomate asado... Así, ¿cómo no empezar el día con energía? Si nunca lo has probado, no puedes irte del país sin, por lo menos, darte un homenaje con este desayuno de campeones. En prácticamente la totalidad de los hoteles de Gran Bretaña, sirven este suculento manjar pero si un día quieres regalarte un buen desayuno, reserva en sitios como Trof en Mánchester, Jake's in the city en Plymouth o Balthazar en Londres.

 

A couple, man and woman, in The Devonshire Arms, Beeley, Peak District smiling and eating a full English breakfast. Lit fireplace in view.

 

Streetfood

No hay ciudad que se resista a una de las tendencias gastronómicas más punteras de Gran Bretaña, la comida callejera, conocida como street food. En todas ellas mercados, puestos callejeros, food trucks y vendedores ambulantes, ofrecen a locales y visitantes comida venida de todas partes del mundo. El plan es fácil y divertido, además de mucho más económico que sentarse en un restaurante.

Solo en Londres, las opciones son infinitas, desde los domingos en Brick Lane, donde el perfume de cocinas exóticas invade el ambiente, hasta mercados como Borough Market, que acoge a cientos de visitantes cada semana. Pero estas puede que ya las conocieras. ¿Qué hay de las demás ciudades de Gran Bretaña? Por ejemplo, Brístol se considera como todo un paraíso para los amantes de la comida y todo un reclamo a nivel gastronómico. Uno de sus hot spots es el Saint Nicholas Market, el mercado más antiguo de la ciudad, donde degustar pasteles de carne, gyozas, curry e infinidad de cocinas del mundo.

Música en vivo, un cine, ambiente vibrante y la mejor comida callejera, te esperan en Grub. Esta estación de tren abandonada en Mánchester, se convirtió hace años en uno de los lugares imprescindibles si visitas la ciudad y su historia, empezó con un matrimonio, con Jason y Juliana Bailey, que en 2014 arrancaron como una pequeña empresa de eventos y street food. ¡Y mirad en lo que se ha convertido! Y hay muchos más alrededor del país: The Pitt en Edimburgo, The Big Feed en Glasgow, Bustler en Derby, Stack en Newcastle...

 

Pop Brixton, Londres, Inglaterra.

 

La gastronomía Michelin de los pubs

Uno de los conceptos que mejor se ha exportado fuera de Gran Bretaña, ha sido su concepto de pub. No hay ciudad en el mundo, que no apueste por estos santuarios sociales en los que corren la cerveza y la sidra. Dicen que su historia se remonta a las tabernas romanas, que se construían junto a las calzadas para saciar la sed -de vino- de las tropas. La cerveza pronto desbancó al vino y esta idea sobrevivió reconvertida en los siglos venideros.

Y en los pubs no solamente se bebe, sino que prácticamente todos disponen de cartas de comida, tanto fría, como caliente para sus clientes. Hay algunos que van más allá y que han posicionado sus pubs como verdaderas eminencias gastronómicas, llegando incluso a conseguir estrella Michelin.

En toda Gran Bretaña, son 19 los que la ostentan, pasando a considerarse como gastro-pubs. Es el caso de ejemplos como Fordwich Arms, situado en la considerada como la ciudad más pequeña del país, Fordwich (Kent). El chef Daniel Smith, tras trabajar codo con codo con los mejores chefs del país, abrió en 2017 este pub. Los premios no tardaron en llegar, como el que lo reconocía como el Mejor Restaurante Inglés de 2019-2020 por los AA Hospitality Awards. La suya es una cocina de autor, centrada en la mejor materia prima de temporada y de productores locales. La carne, por ejemplo, la consigue de una granja con la que casi comparten espacio, las ostras vienen de Whitstable, las manzanas de Kent... Otras direcciones en tu viaje a Gran Bretaña pueden ser The Harwood Arms, en Londres o The Red Lion Freehouse en East Chisenbury (Wiltshire).

 

Waiter standing holding plate of breakfast food in the restaurant of The Bloomsbury Hotel, London, UK

 

Sunday Roast

Asociada también a la gastronomía de los pubs, nació otra tendencia, el sunday roast. Su origen fue relacionado con la religión, porque era lo que se solía comer al salir de misa los domingos. En un sunday roast uno de los ingredientes que no puede faltar, es el Yorkshire pudding, una especie de tartaleta horneada con forma de cuenco, que se rellenaba con los jugos de la carne al asarla. El resto de ingredientes se compone de patata y chirivía asadas, coliflor con queso (cauliflower cheese) zanahoria y repollo y por supuesto, la carne.

En Londres, uno de los platos más aclamados es precisamente el que prepara el chef Sally Abé en The Hardwood Arms. Se pueden probar desde carnes más clásicas como el solomillo asado de vacuno, en este caso madurado, hasta tuétano o papada de cerdo estofada, añadiendo el cauliflower cheese a modo de croquetas, además de crema de rábano picante y tubérculos.

 

Ginger Peanut, Devon, England

 

Unas de las mejores ostras del mundo

Gran Bretaña es una isla y en todas sus vertientes, se encuentra rodeada de agua. Más de 30.000 kilómetros de costa, ha propiciado que en prácticamente todas las localidades de costa, abunden mariscos y pescados de altísima calidad. Mejillones, cangrejos, gambas, almejas y pescados como bacalao o salmón, están presentes en la carta de los restaurantes costeros. Entre ellos, una que puede posicionarse como la estrella de todas, las ostras.

En el mundo son muy preciadas las ostras francesas, pero eso es porque no todo el mundo conoce todavía las inglesas. Desde el mes de abril, la ostra nativa inglesas empieza a madurar y lo hace especialmente en las zonas de Essex, Kent, Dorset, Devon, Cornwall y en el oeste de Escocia e Irlanda. Cada una es diferente, pero todos los que las prueba, coinciden en que son exquisitas, con una mordida firme, un tamaño especial y un sabor yodado que enamora hasta al más escéptico. Lejos de ser productos de lujo, la gran producción de ostras en Gran Bretaña ha motivado a que los precios sean asumibles por casi todos.

¡Y han muchos lugares donde degustarlas! Whitstable (Kent), es una localidad costera famosa por sus ostras, con una industria activa desde hace más de 600 años. Las venden en puestos junto al puerto y la playa y también en restaurantes como The Royal Native Oyster Stores, donde sirven una variedad propia de la zona, la ostra nativa de Whitstable. Otras de las más preciadas en todo el mundo, son las ostras de roca de la isla de Mersea. La puedes degustar en Mersea Island Fish Bar, en Essex.

 

The Crab House Cafe, oyster farm and restaurant. Beachfront site. A platter of open shucked oysters with garnish of fresh lemons. A glass of chilled white wine. View out over the beach and sea.

 

El maravilloso mundo de los vinos ingleses

Los ingleses son grandes bebedores de cerveza. Y las cifras no engañan, porque con gran diferencia con el resto, la cerveza es un 70% más demandada que cualquier otra bebida. Por todo el país florecen decenas de pubs, pequeñas y grandes fábricas cerveceras que se dedican a las craft beer. Es todo un paraíso. Pero, ¿qué hay de los vinos ingleses? Menos conocidos, tanto dentro de sus fronteras, como fuera, son un elemento muy a tener en cuenta en la gastronomía británica.

La producción de vino en Gran Bretaña es relativamente nueva. Al sur del país y concretamente en los condados de West y East Sussex, Kent y Surrey, los viticultores encontraron el perfecto clima para arrancar con sus cosechas vitivinícolas, dentro de un siempre cambiante clima británico. Al ser tan parecidas, tanto las condiciones, como los suelos a los de la francesa Champagne, se empezaron a elaborar más de un 70% de vinos espumosos con uvas Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay.

Recorrer esta zona en busca de los mejores vinos del país, es toda una experiencia. Y hay multitud de bodegas que visitar donde conocer todos los entresijos de su elaboración. Ejemplos como Hambledon Vineyard, cuentan la historia de cómo sus tierras se convirtieron en el primer viñedo comercial del siglo XX y que muy cerca de allí, a pocos pasos de la bodega, nació el cricket. En Simpson's Wine Estate cuentan con numerosos galardones, como la medalla de oro en el '2019 Champagne and Sparkling Wine Wold Championships', además de con un tobogán para deslizarte desde la bodega, hasta su sala de catas. ¡Divertidísimo!

 

 Smiling man standing in between rows of vines in Bluebell Vineyard, Uckfield, East Sussex, holding glass of white wine.

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