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Alta cocina en plena calle

El street food se ha convertido en uno de los mayores movimientos gastronómicos de Inglaterra. ¿Quieres conocer sus orígenes y saber por qué ha llegado para quedarse?


©Jessie Leong

Durante mis años de infancia en el norte de Inglaterra, el street food era sinónimo de un cono de helado Mr Whippy o de un cucurucho de patatas fritas servidas en una camioneta. Y con un poco de suerte, podías hincar el diente a una hamburguesa, tan grasienta que dejaba empapada toda la servilleta que la cubría. Hoy, la comida callejera inglesa es tan distinta que es imposible reconocerla. En menos de diez años ha pasado a ser una opción gastronómica gourmet que incluye platos de todo el mundo. Si este fin de semana te pasas por un street food market te encontrarás panecillos al vapor llegados de Asia, tacos veganos o pollo al estilo de Luisiana, servidos en todo tipo de vehículos, desde la mítica Volkswagen California hasta un radiocasete gigante (sí, estoy pensando en los amigos de Hip Hop Chip Shop). El movimiento no ha dejado de crecer desde que llegara a la capital inglesa en torno a 2010, y ahora incluye un enorme ejército de vendedores ambulantes que recorren el país de punta a punta para recalar en festivales, mercadillos y eventos cuidadosamente seleccionados. En el Reino Unido, la comida callejera genera unos ingresos anuales superiores a los 600 millones de libras, con un crecimiento anual del mercado del 20 %. Con estas cifras en la mano, no es extraño que otras ciudades quisieran su parte del pastel y, de hecho, ahora algunos de los mejores mercados y citas de food market tienen lugar fuera de Londres.


© Jessie Leong

Trinity Kitchen en Leeds, por ejemplo, es un espacio gastronómico ubicado en el interior del centro comercial Trinity con un concepto único: cada seis semanas, cinco nuevas camionetas de street food ocupan el recinto. Además, la ciudad acoge el festival de gastronomía independiente Leeds Indie Food (del 11 al 28 de mayo de este año).

Birmingham acaba de inaugurar también su primer espacio permanente dedicado a la comida callejera, No21 Digbeth. El recinto abrió sus puertas a finales de enero y se suma a espacios como el Hawker Yard y el Digbeth Dining Club, pionero del movimiento street food en los Midlands. Este imparable crecimiento deja claro que se trata de un fenómeno nacional, ¿pero cuál es el secreto de su popularidad? El precio es, sin duda alguna, uno de ellos. Los platos de estos tenderetes son más económicos que los de un restaurante porque se necesita menos personal y los gastos fijos son también más bajos. Aun así, la calidad es excelente, ya que muchos de estos puestos usan producto local. “Casi todos los ingredientes que utilizo salen del mercado mayorista de Birmingham y de carniceros de la zona. Aunque te dediques a vender en plena calle, es importante usar buen material”, asegura Lee Desanges, propietario del puesto Baked in Brick instalado en Birmingham y ganador absoluto de los British Street Food Awards 2016. Desanges prepara rollitos de pollo tikka a la barbacoa y pizza al estilo napolitano cocida en un horno de leña en un Mini Cooper tuneado. Es un montaje de lo más curioso, pero parece un elemento imprescindible en un sector donde los vehículos son casi igual de importantes que la comida. “Los clientes compran por los ojos: la comida tiene que ir acompañada de espectáculo. Y esto es lo mágico del street food: te permite expresar cuál es tu proyecto, por muy alocado que sea”.

La comida callejera es una forma distinta y más económica de comer fuera y, a juzgar por la llegada de los supper clubs y los pop-up restaurants en los últimos tiempos, parece que esto es lo que pide la gente. “Hemos creado una nueva forma de comer, beber y salir, con cervezas artesanas, hogueras y las imprescindibles banderitas decorativas. El street food ha traído nuevos sabores y ha recuperado la buena gastronomía en algunas zonas de Gran Bretaña, donde ahora se puede degustar comida de restaurante a precios de takeaway”, apunta el periodista Richard Johnson, que fundó los British Street Food Awards en 2009. “Y esto, en un país que solía ser el hazmerreír de Europa en temas culinarios, es un motivo de orgullo”.


© British Street Food