Tras los pasos de Harry Potter en Inglaterra y Escocia

Edimburgo es un lugar donde, como por arte de magia, la realidad y la ficción se solapan formando un destino único. Si a este irresistible cóctel le añadimos la figura de Harry Potter, ya tenemos el conjuro perfecto. Desenfunden sus varitas. La sombra que forman la ciudad de Edimburgo y J.K. Rowling es alargada. Tanto, que es prácticamente imposible pensar en la una sin relacionarla inmediatamente con la otra y viceversa. Y es que la famosa escritora británica se ha convertido, por méritos propios, en una de las mayores abanderadas del destino en el mundo, considerando, para empezar, a Edimburgo como su ciudad aun sin serlo.

 

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No nos extraña este fenómeno, claro, sobre todo si tenemos en cuenta lo mucho le debe Rowling a la ciudad. Y la ciudad a Rowling. Nos remontamos ahora hasta el año 1995, año en el que la escritora comenzó su primera novela de la saga: Harry Potter y la Piedra Filosofal. La realidad que sucedía en los diferentes cafés del barrio universitario de la ciudad como el Nicholson’s o en The Elephant’ House daban paso a una historia de ficción capitaneada por el mago Harry Potter. De vuelta a la realidad, los viajeros sedientos de más información deben saber que hoy el café Nicholson’s poco tiene que ver con el de entonces, y se ha transformado en un restaurante, y que, esto sí que no ha cambiado, desde los ventanales delanteros del The Elephant’ House se sigue divisando el omnipresente castillo de Edimburgo, fuente de inspiración, dicen, de la escritora en sus novelas.

Desde los ventanales traseros la vista es hacia el Cementerio de Greyfriars, donde existen referencias en diferentes puntos clave que se pueden leer en casi todas las novelas. Ubicado en la calle Lauriston, es imposible no quedarse petrificado sin necesidad de hechizos ante la imponente estructura de película (y nunca mejor dicho) del colegio George Heriot’s, en el que la autora se inspiró para crear el Hogwarts. Lo cierto es que en cuestión de historia, poco tienen que ver la realidad y la ficción si hablamos de este lugar, ya que el George Heriot no siempre fue un colegio, sino que fue el hogar de un rey, específicamente del rey James VI y su esposa unos cuatro siglos atrás. La escuela no permite visitas de forma habitual, pero disponen de jornadas de puertas abiertas durante la época en la que no hay clases. ¿Y quién no recuerda el famoso callejón Diagón? El lugar preferido para el abastecimiento de productos de los magos tiene su parte de realidad también en la ciudad, más concretamente en Victoria Street la famosa calle comercial con forma de letra “C”, repleta de comercios y peatones.

 

Aunque si hay en la ciudad un lugar por el que J.K. Rowling siente una debilidad real es la espectacular suite 552 del Hotel Balmoral. Este es el lugar donde la escritora terminó su última novela Harry Potter y las Reliquias de la Muerte el 11 de enero de 2007 (según la propia autora, quien dejó escrita una nota en una piedra de mármol como recuerdo en un consentido acto vandálico).

 

Fuera de Edimburgo, las reminiscencias del legado de Harry Potter podemos encontrarlas prácticamente por toda Gran Bretaña, desde las mismísimas Highlands al sur de Inglaterra. Oxford, por ejemplo, es uno de los ejemplos más reconocibles, ya que esta histórica ciudad ha servido como escenario para numerosas localizaciones de la saga Potter. ¿Por dónde empezar? Pues sin duda por lo más carismático, la famosa biblioteca Hogwarts, que se rodó en la Duke Humpfrey’s Library, construida en el siglo XI, dentro de la famosísima Universidad de Oxford. Sin salir de la universitaria ciudad, la siguiente parada es el Christ Church College, un espacio que sirvió como inspiración para el espacio del enorme comedor de la saga.

 

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En el norte de Inglaterra, el claustro de la Catedral de Durham es el espacio donde se inspiró el patio de Hogwarts. Y en el este, el pueblo conocido como Godric’s Hollow, donde están enterrados sus padres, es en realidad el pintoresco pueblo de Lavenham, Suffolk, muy cerca de Cambridge. En Londres se encuentra el andén más famoso del mundo, el 9 y ¾. Y es que el Hogwarts Express parte en cada película de la saga desde este andén mágico oculto al mundo muggle de la estación de King’s Cross, aunque en la realidad las escenas se rodaron en los andenes 4 y 5. Y sin movernos de la ciudad, aunque sí de localización, merece la pena darse un paseo por el espectacular Millenium Brigde, el moderno puente de Londres que desemboca en la Saint Paul Cathedral y que, en una escena de la película, queda absolutamente destrozado.

 

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Periodista y colaboradora habitual de medios como Lonely Planet, Dapper o la revista ¡Hola!, Lorena G. Díaz vive en Barcelona y recorre el mundo varias veces al año volando de un lado para otro y visitando los mejores destinos, hoteles y restaurantes. "Viajar como forma de vida y tener la suerte de contarlo" es su lema vital y profesional.